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Somos una
comunidad pequeña, fundada el 21 de
septiembre de 1943; los primeros presidentes
comunitarios fueron Max Freund y Eugenio
Liebes. Desde el comienzo de los años 80 y
durante veinticinco años, su presidente fue
Jean Claude Kahn, quien llegó al país desde
Francia en 1965. Actualmente, Ricardo Freund
es el presidente de la Comunidad.
Es sumamente interesante saber que los
primeros datos de inmigrantes judíos a estas
tierras se remontan a 1868 (proporcionados
por Bernardo Haas) y 1886 (proporcionados
por León Liebes). En 1909 se produce la
llegada de Alfredo Widawer, quien organizó
la vida religiosa y comunitaria,
realizándose los primeros servicios para
Rosh HaShaná y Yom Kipur. La mayoría de los
judíos llegaron desde Francia y Alemania.
La primera sinagoga, que estaba situada en
el centro de la ciudad, fue construida en el
año 1949. El actual Centro Comunitario, en
donde se desarrollan nuestras actividades,
está ubicado en el barrio de San Benito, en
San Salvador. Allí contamos con nuestro Bet
Hakneset, la biblioteca que contiene cientos
de libros judíos, aulas para las actividades
y las clases de los niños, la oficina de
nuestro rabino y espacios de reunión y
recreación.
Nuestra comunidad siempre estuvo
comprometida con la educación judía y con
las tradiciones judías. Aun en los momentos
más difíciles que vivió El Salvador durante
la guerra civil, la Comunidad Judía continuó
unida, llevando adelante las tefilot de
Shabat y todas las festividades. Fueron
momentos complejos donde todos aportaron sus
conocimientos y su sabiduría para darle vida
a una kehilá que no podía decaer. Y la
comunidad no decayó: por el contrario,
comenzó a crecer nuevamente, y ahora somos
parte del mapa judío de Centroamérica,
integrando la Unión de Comunidades Judías de
Latinoamérica y el Caribe (UJCL),
participando a través de nuestros jóvenes en
los majanot que organiza la Sojnut con las
tnuot latinoamericanas y en los encuentros
de Netzer, perteneciente a la World Union
for Progressive Judaism.
Nuestro objetivo más inmediato son nuestros
niños y nuestros jóvenes, ahí es donde
queremos poner nuestras fuerzas y lo estamos
haciendo.
Somos una
comunidad que no se detiene, activa,
participativa, calurosa, como el clima del
país, bien tropical. Somos setenta familias
aproximadamente, lo que constituye el total
de los judíos en el país.
Desde el año
2005, nuestro rabino, Pablo Berman, se
desempeña como líder espiritual de la
comunidad. Siempre nos pareció importante
contar con una persona que pudiera
acompañarnos en nuestra vida comunitaria y
religiosa, y siempre tuvimos el apoyo y la
amistad de distintos rabinos que fueron
parte de nosotros y que hoy permanecen en
nuestros corazones. De cada uno aprendimos,
cada uno puso su amor al judaísmo en
nuestras manos y por eso hoy también estamos
donde estamos.
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Nos parece
importante comentarles que nuestra comunidad
cuenta con diversos marcos de educación
judía no formal para niños y jóvenes. Además
del tradicional Noar Shelanu, que funciona
los sábados por la mañana, para niños de
cuatro a quince años, tenemos también
durante la semana el grupo de los Peques, de
dos a cuatro años; el Gan, para niños de
cinco a seis años; el Jevre, para niños de
siete a nueve años; y el Majón, para niños
de diez a doce años. En estos momentos
estamos desarrollando en el área educativa
los Proyectos de Jalomot y de Lomdim, con el
apoyo de Bamah el Bet Hamejanej Haiheudi de
Argentina, así como el Curso de Madrijim,
con el asesoramiento de Darkei Noam de
Masorti.
Para los adultos, la comunidad ofrece
diferentes marcos educativos organizados en
forma de cursos o conferencias. Tenemos
también clases de hebreo para adultos y la
Javura de Mujeres, que se reúne para
estudiar una vez al mes junto al rabino.
La Comunidad
cuenta además con un boletín, El Kehilatón,
que aparece semanalmente y es entregado en
la sinagoga los viernes durante el Kabalat
Shabat. Una versión virtual de este boletín,
El Kehilatón Online, es enviada por e-mail a
numerosas personas en distintos países del
mundo, judíos salvadoreños que mantienen aun
en la distancia el afecto incondicional por
la comunidad que les brindó todo su amor.
Y si hablamos de amor, debemos hablar de
toda la actividad de asistencia social que
realizamos todos los que formamos parte de
esta kehilá. Apadrinamos el Kinder Estado de
Israel, una institución educativa que tiene
muchas necesidades, y estamos siempre junto
a ellos y junto a los niños. También la
Fundación Hilda de Rothschild es parte de
nuestros corazones, una institución de ayuda
a mujeres y niños en riesgo, que se
encuentra sobre el Lago de Ilopango; allí
llega la entrega de leche en polvo que
recolectamos en nuestra kehilá, y se suplen
otras necesidades que, por cierto, son
muchas. Las palabras Tikkun Olam son música
para nuestros oídos, porque ese es nuestro
objetivo: tratar de poner un granito de
arena para mejorar un poco este mundo en el
que vivimos. La ayuda al que menos tiene es
una de las mejores y más hermosas maneras de
hacerlo.
Somos una comunidad pujante, viva, que sigue
creciendo en un mundo cada vez más complejo,
donde el pueblo de Israel tiene un papel muy
importante y tiene mucho para decir.
Quedan muchas
cosas por contar, lo mejor será que vengan a
visitarnos, somos excelentes anfitriones,
las puertas de nuestra kehilá están
abiertas.
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