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El Kehilaton, la publicación semanal de la
Comunidad Israelita de El Salvador, nos
propone semana a semana un encuentro con
nuestra Kehilá, sus actividades, sus
historias, sus vivencias.
Un lazo de unión entre todos los judíos
salvadoreños alrededor del mundo.
Director Comunitario: Fernando Lapiduz
Comentario de la parasha BO
Shemot – Exodo 10:1-13:16
Por la Rabina Lauren Eichler Berkun
Becaria Rabínica del JTS
Traducción de
Martha E. Lichtenstein
En una conmovedora
entrevista televisada, la última persona que
se rescató con vida del World Trade Center
describió su pánico cuando vio que la noche
había llegado mientras ella seguía atrapada
bajo los escombros. Una vez que esta mujer
se dio cuenta que la luz entre las láminas
de concreto y metal se había desvanecido, y
que estaba verdaderamente oscuro afuera,
perdió toda esperanza de ser rescatada
jamás.
El terror de la noche es
un tema universal con el que lucha cada
sociedad y cada religión. No es extraño que
el testimonio fecundo de Elie Wiesel de su
experiencia en Auschwitz se titule
simplemente Noche. Esta metáfora para los
horrores del Holocausto encuentra eco en
seres humanos de todas las culturas. La
oscuridad de la noche indica peligro, la
parte malvada más vulnerable de la
civilización, el temor a perderse, ser
perseguido o atrapado. El poder de la
oscuridad es bien conocido por nuestra Torá.
En la Parashá de esta semana, las tres
plagas finales utilizan el instrumento de la
oscuridad como una fuerza de terror y
desesperación.
No es sorprendente que
las plagas culminen con la oscuridad y la
noche. Las imágenes son poderosas. En la
octava plaga las langostas “Cubrieron toda
la superficie del país hasta oscurecer la
tierra” (Ex.10:15). La tierra oscurecida
simboliza el destino que se cierne sobre
todo Egipto. En la novena plaga hubo
“oscuridad sobre la tierra de Egipto, una
oscuridad que podía palparse... No se veían
unos a otros, y nadie se levantó de su sitio
por espacio de tres días” (Ex.10:21-23).
Los egipcios están atrapados por la
oscuridad, completamente inmovilizados por
su propia maldad. Estos días de parálisis
también presagian su destino cierto - el
destino de una noche final. El deceso
decisivo de una nación malvada ocurre a
medianoche. La décima y última plaga,
conjura todos los temidos terrores de la
noche: demonios, sangre, muerte y
destrucción.
Sin embargo yo sugeriría
que la historia del Éxodo desafía cualquier
interpretación simple de la oscuridad y la
noche. Aviva Zomberg escribe acerca de la
paradoja de la noche del Éxodo: “Para los
egipcios la oscuridad es caos, ceguera,
muerte. Más extraño aún, para los
Israelitas, también, es terror,
aprisionamiento, sangre, además de
redención.” En otras palabras, no es el
enemigo el único que experimenta la tristeza
de la noche. Ni es la oscuridad en la
historia de Éxodo totalmente cruel. En la
noche hay un elemento de redención.
Estamos tan paralizados
por la fuerza punitiva de la oscuridad sobre
los egipcios, que a menudo pasamos por alto
el impacto de la noche sobre los
israelitas. Al igual que los egipcios, los
israelitas están atrapados por la plaga
final. Moisés les advierte, “Ninguno de
ustedes saldrá de la puerta de sus casas
hasta la mañana” (Ex.12:22). ¿Por qué
estarían los israelitas esencialmente
aprisionados en esta noche? Como nos
explica Rashi, ”Esto nos dice que se ha dado
permiso al Destructor para hacer daño, él no
diferencia entre los justos y los malvados.
Y la noche es el dominio de los
destructores.” Así que los israelitas,
aunque protegidos por sus puertas empapadas
de sangre están sin embargo sujetos a los
demonios nocturnos. Esta noche colmada de
miedo se intensifica con la dramatización
intencional del pánico en la comida del
sacrificio de Pesaj. Es difícil imaginar
comer en absoluto, durante una noche en que
los ángeles de la muerte rozan tu puerta y
fuertes gritos brotan de todos los rincones
de Egipto. Sin embargo, a los Israelitas se
les ordena comer, y hacerlo con frenesí:
“Así lo habéis de comer: ceñidas vuestras
cinturas, calzados vuestros pies, y el
bastón en vuestra mano; y lo comeréis de
prisa (b’hipazon). Es una ofrenda pascual
al Señor. Pues en esa noche pasaré por la
tierra de Egipto y abatiré a todos los
primogénitos en la tierra de Egipto…” (Ex12:
11-12) .
Esta fiesta improbable en
medio del terror ilustra la diferencia entre
la oscuridad de la noche para los egipcios y
la oscuridad de la noche para los
israelitas. La oscuridad ha atrapado a
ambos. Sin embargo, en una casa la
oscuridad significa muerte y destrucción,
mientras que en la otra indica el sueño de
un nuevo futuro. Los israelitas están
serenos en la víspera de un viaje. Mientras
que la oscuridad es una tumba para Egipto,
sirve también como el lugar de nacimiento de
un pueblo liberado. “Hay un ángel a cargo
de la concepción y su nombre es Noche”
(Talmud de Babilonia, Nidá 16b). Esta noche,
preñada con la promesa de salvación, se
describe en la Torá como leil shimurim,
“una noche de vigilancia” (Ex.12:42). Como
explica Ibn Ezra, Dios “veló por los
israelitas y no permitió al destructor
entrar a sus hogares.” Dios guarda vigilia
por los israelitas durante esta noche de
terror y pánico. De esta forma, la noche es
redimida. Hasta hoy, la liturgia judía
tradicional a la hora de dormir incluye la
reconfortante imagen de la vigilia constante
de Dios: “No, no duerme ni dormita el
guardián de Israel” (Salmo 121:4). Cada
noche que contiene el miedo a la oscuridad
también contiene la esperanza del refugio
amoroso de Dios. En nuestra historia de
liberación, hay todavía una noche temible.
No podemos escapar de la oscuridad en este
mundo; sin embargo, los sucesos de la
historia del Éxodo, nos enseñan que la noche
puede ser transformada en tierra fértil para
nuevos comienzos. La fiel vigilancia de
Dios en la noche contiene el sueño de un
amanecer.
Shabat Shalom.
Rabina Lauren Eichler Berkun
--- O ---


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HORARIO DE ENCENDIDO DE LAS
VELAS DE SHABAT
5:34 PM |
FINALIZACION DE SHABAT
6:26 PM |
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Agradecemos especialmente a Haim Perasha
quien colabora, desde Israel, con el diseño
del Kehilaton.
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